El mester de rockería, según Lapido

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Por Álvaro Calleja

¿Es posible establecer una conexión entre el hombre primitivo y el rock&roll de Little Richard o el punk rock de Los Ramones? ¿Y entre el mester de juglaría e Ian Dury? ¿Y qué me dicen si vinculamos a Hank Williams con San Juan de la Cruz?

Empresa complicada a no ser que se tenga la autoridad y el conocimiento suficiente como es el caso del músico José Ignacio Lapido, uno de los mejores letristas de este país, además de columnista en prensa y guionista en televisión. Y desde el pasado jueves, brillante conferenciante, pese a que, como él mismo reconoció, entre sus aspiraciones no entra la de forjarse una reputación como orador.

Una lástima porque la charla del que fuera líder de 091 sobre ‘Rock y Literatura’, celebrada en el Palacio de la Madraza, resultó sabrosa y apasionante. Su debut como conferenciante tenía por objeto argumentar las conexiones entre la literatura y la música rock, advirtiendo a su fiel parroquia, con la modestia que le caracteriza, que quizá pecaba de pretencioso al tratar de “intelectualizar una música que brilla con luz propia cuanto más ahonda en el primitivismo”.

Sobre esos “gruñidos” primarios, convertidos en cantos, se almacenan “gloriosos ejemplos” y citó el ‘Awopbopaloobop Alopbamboom’, de Little Richard, un texto que encierra en sí mismo la esencia del rock; el ‘Gabba Gabba Hey’ de los Ramones, la consigna con la que el grupo neoyorquino daba la bienvenida a su tropa de seguidores en ‘Pinhead; o el ‘Sha la la la Lee’, de Small Faces’. “Onomatopeyas que hicieron grande un género porque iban acompañadas de una música excitante”, puntualizó.

EL ROCK DEL MEDIEVO

Como afiladísimo ojeador de la realidad que es, Lapido opina, con conocimiento de causa y no sin cierta ironía, que el rock “no es otra cosa que una brillante manifestación tardía de eso que estudiamos en el bachillerato llamado mester de juglaría”. El “mester de rockería” sería la mezcla de guitarras, batería y órganos hammond sazonada de letras en la onda de los romances y coplas que cantaban los antiguos juglares de la Edad Media. “No dejaban de ser cantos de celebración o pesar en los que el vino, el juego y las mujeres tenían un papel preponderante, claro antecedente de la trilogía mítica de sexo, drogas y rock&roll que popularizó Ian Dury and The Blockheads”.

El ingenio de Lapido para buscar puntos de comparación entre la poesía medieval juglaresca y la música popular de los años 70 no tiene parangón. Quién de los presentes podía imaginarse tamaño atrevimiento cuando leyó una estrofa de ‘Soy un truhán’, escrita por el Dúo Dinámico y que popularizó el nada rockero Julio Iglesias: “Me gusta las mujeres, me gusta el vino, si tengo que olvidarlas, bebo y olvido“.

La equiparó a esta otra canción del duo americano The Everly Brothers, Crying In The Rain: “No te dejaré ver la forma en que mi corazón roto me está hiriendo, tengo mi orgullo y sé cómo ocultar mis penas y mi dolor, no notarás mi llanto bajo la lluvia“.

EL BLUES, EL PADRE PUTATIVO

Aunque el mismo Lapido aclaró que el blues es ajeno a cualquier tradición literaria escrita, a excepción de la Biblia, sí dedicó un extenso capítulo a repasar la aportación del “padre putativo” del rock. “La madre, no sé si puta o virtuosa, sería la música folclórica de los irlandeses, holandeses e ingleses que llegaron a América y que cristalizó en eso que se ha llamado country & western”.

De la herencia dejada por los bluesman destacó el tema I’m So Lonesome I Could Cry’, de Hank Williams: “Escucha esa rueda solitaria que gira sin tregua, con un sonido demasiado triste para volar, el tren de medianoche gime bajo y estoy tan solo que podría llorar…“.

Lapido cree que la temática –el dolor y la angustia de vivir- no está muy lejos de ‘La noche oscura del alma‘, de San Juan de la Cruz, “mi fraile preferido con permiso de Fray Leopoldo de Alpandeire”. “La tristeza de la que brota de la belleza”, matizó Lapido, al tiempo que invitó a la escucha de ‘The sun is shining’, de Elmore James: “El sol está brillando pero hoy llueve en mi corazón“.

“Los cantantes de blues buscaban, como los personajes de Shakespeare o Calderón, el sentido de la vida al constatar que se sienten solos en un mundo hostil”. Escuchen si no a Robert Johnson en ‘Crossroad blues’: “Fui al cruce de caminos y me puse de rodillas, le pedí al buen Dios que tuviera piedad y que, por favor, salvara al pobre Bob, parado en el cruce de caminos, tratando de dar una vuelta, nadie parecía conocerme, todo el mundo me ignoraba“.

También en el blues hay lugar para los placeres de la carne, recordó Lapido, seducido por lo que consideró la “inefable declaración de intenciones” de ‘I believe I’ll dust my broom’, también de Robert Johnson: “Me voy a levantar muy temprano y creo que empolvaré mi escoba“.

Sin olvidar otro de los grandes temas de los bluesman: “los amuletos, las patas de conejo y huesos de gato negro”. Lo ultraterrenal en la voz de Muddy Waters y su ‘Hoochie Coochie Man’: “En la séptima hora del séptimo día del séptimo mes, los siete doctores dijeron que yo había nacido para la buena suerte“.

O de nuevo Robert Johnson en ‘Hellhound On My Trail’: “Tengo que seguir moviéndome, tengo que seguir en movimiento, el blues cae como el granizo y el día me recuerda que hay un perro del infierno que sigue mi rastro“.

EL ROCK Y LAS CADERAS

Mantuvo Lapido que el rock toma “carta de naturaleza” en 1954 con el ‘Rock Around the Clock’, de Bill Haley, una “frenética invitación al baile”: “Un, dos, tres, cuatro, rock, ponte tus mejores galas y únete a mí, cariño, tendremos algo de diversión cuando el rock marque 1, vamos a rockear alrededor del reloj esta noche, vamos a rockear hasta que salga el sol, cuando el reloj marque dos, tres y cuatro, si la banda se detiene gritaremos: vamos a rockear alrededor del reloj hasta la noche”.

http://youtu.be/-qnOf-OMuAw

“Se blanquea la negritud del lenguaje y en premeditada asepsia se quita toda referencia oculta o directa al fornicio”. Por fortuna, los músicos negros de blues, rhythm & blues y soul encuentran más divertidas las referencias libinidosas.

Sostuvo el músico granadino que el rock cobra sentido cuando refleja la rebeldía y el conflicto generacional. Como botón de muestra ‘Blue Suede Shoes’, de Carl Perkins: “Puedes quemar mi casa, robar mi coche, beberte el licor que tengo en un viejo tarro de frutas, cariño, haz lo que quieras hacer pero no pises mis zapatos de ante azul“.

O el tema de Eddie Cochran: ‘Summertime Blues’: “Voy a montar un escándalo, voy a llamar la atención, sobre esto de trabajar todo el verano para ganar un dolar. Bueno, llamé a mi diputado y me dijo: Querría ayudarte, hijo, pero eres demasiado joven para votar. A veces me pregunto qué voy a hacer y es que no hay cura para los blues del verano“.

http://youtu.be/c-jpQWdh3BY

DYLAN (1ª epifanía)

En opinión de José Ignacio Lapido, el rock se hubiera quedado en un género musical de temporada si no llega a ser por la aparición de Bob Dylan y The Bleatles.

En el caso de Dylan, más allá de su indiscutible talento “teñido de humor corrosivo”, Lapido observa un “magma” de influencias literarias en el que “flota Walt Whitman, los simbolistas franceses, la generación beat, la lírica del blues, la Biblia, el surrealismo, la escritura automática, Bertolt Brecht, Ezra Pound…”.

Lapido ve similitudes entre DylanArthur Rimbaud, del que recuperó una estrofa del ‘Baile de los Ahorcados‘: “Mi señor Belcebú tira de la corbata de sus títeres negros que hacen muecas sobre un fondo azul celeste. Les hace bailar de un puntapié en la frente a los acordes de un antiguo villancico“.

Y lo compara con el dylaniano tema de 1965 ‘It’s alright ma (I’m only bleeding)‘: “La oscuridad al romper el mediodía ensombrece hasta la cuchara de plata, la cuchilla echa mal, el globo del niño eclipsa al sol y a la luna, subiste demasiado pronto que no tiene sentido tratar de entender…”.

http://youtu.be/hMARixzu6O0

Otra de esas comparaciones nada descabelladas que nos regaló el conferenciante: “Mientras Rimbaud -joven, bohemio y revolucionario- acabó como tratante de armas en Africa; Dylan, estandarte de la canción protesta y de la contracultura de los sesenta, tuvo en los 80 y 90 una etapa de cristiano renacido que le llevó a actuar ante el mismo Papa de Roma”.

Nombró entre otras influencias de Dylan el poeta T.S Elliot: “Los cantores del aire acuden a los campos verdes de Russel Square, bajo los árboles no hay alivio para el cerebro atontado, los punzantes deseos, no hay alivio sino dolor, y los vivos ojos del Oso Peludo ¿cuándo cesará el corazón crujiente? ¿Cuándo cederá la silla rota? ¿Por qué se retrasará el día de verano? ¿Cuándo se alejará el tiempo fluyendo?“.

Y esto decía Dylan en ‘Tombstone Blues‘ (El blues de la lápida): “Juan el Bautista, después de torturar a un ladrón, eleva la vista a su héroe, el comandante en jefe diciendo: dime gran héroe, pero con brevedad, ¿hay algún agujero donde vomitar? El comandante en jefe le contesta mientras persigue a una mosca diciendo: “Muerte a todos aquellos que se atrevan a gimir y llorar” Y dejando caer una barra con pesas apunta al cielo. Y dice: “El cielo no es amarillo, es gallina. Mamá está en la fábrica, No tiene zapatos. Papá está en el callejón, Está buscando un fusible. Yo estoy en la calle. Con el Blues de la Lápida…

También se refirió el músico granadino a la teoría de los vasos comunicantes: cuando los escritores buscan en la iconografía del rock una nueva temática para su obra, como fue el caso de la Generación Beat: Allen Ginsberg, Gregory Corso, Jack Kerouac, William Burroughs ….

A este último se le atribuye el término ‘Heavy Metal’ popularizado por la banda Steppenwolf, “aquellos que habían nacido para ser salvajes y que tomaron su nombre de la obra de Herman HesseEl lobo estepario‘”. Burroughs ayudó a los Rolling Stones en el proceso de escritura de algunas canciones de ‘Exile on main street’, según contó.

En opinión de Lapido, el escritor de esta generación que representa la “simbiosis perfecta” entre rock y literatura, es Allen Ginsberg, sobre todo con su poema ‘Howl’ (Aullido). Entre sus amistades se encuentra el productor Phil Spector, el propio Dylan, Paul McCartney, los Clash, con los que colaboró en el disco ‘Combat Rock’.

THE BEATLES (2ª epifanía)

Para Lapido, los de Liverpool merecen un capítulo aparte en la historia de la literatura solo por lo que se ha publicado sobre ellos. Las canciones de su primera época, de temática amorosa, no hubieran trascendido, según el músico granadino, “si no estuvieran acompañadas de brillantes melodías y arrebatadoras interpretaciones”.

La temática social y los “retratos neorrealistas” llegan más tarde y los saca a relucir John Lennon en ‘A hard’s day’s night’: “Es la noche de un día duro, he estado trabajando como un perro…”.

No tardará en aparecer la influencia de las drogas y de un escritor y una obra fundamentales: Lewis Carroll y su ‘Alicia en el país de las maravillas’. Canciones como ‘Lucy in the sky with diamonds’ o I’m walrus’ son un ejemplo de la prosa alucinatoria: “Expertos fumadores asfixiados, ¿no creéis que el bufón se ríe de vosotros? Ja ja ja! Mira cómo sonríen como cerdos en una pocilga. Mira cómo gruñen. Estoy llorando…

http://youtu.be/RG73Pk1yUj8

Subrayó Lapido que Lennon ya desvariaba cuando relató cómo surgió el nombre de la banda: “Un duende había llegado en un pastel volador en llamas y me aconsejó que nos llamásemos The Beatles”. Y no menos literario –apuntó Lapido- fue su epitafio. Se dice que su asesino llevaba en sus manos ‘El guardián entre el centeno’, de J.D. Salinger.

La influencia de Lewis Carroll, según el protagonista de la conferencia, es un hecho costatable en los grupos de la primera psicodelia británica y de la costa oeste americana. Citó como ejemplo a Jefferson Airplane y su conocido tema ‘White Rabbit‘: “Una pastilla te hace más grande, y otra pastilla te hace pequeño, y las que te dio mamá, no te hacen nada. Ve a preguntarle a Alicia, cuando ella mida diez pies de alto..

De los Rolling Stones, Lapido aludió a su lado políticamente incorrrecto: sexo, drogas, misoginia, rebeldía, luchas callejeras…. Destacó su canción ‘19th nervous Breakdown’: “Eres el tipo al que se conoce en ciertos ambientes aburridos…

De los Who, ese “brillante lema de autoafirmación generacional que más bien es un epitafio”: “Espero morir antes de llegar a viejo….”.

De Los Kinks y Pretty Things, su intento por trascender con sus óperas rock…Y por último tres nombres propios: Leonard Cohen, Jim Morrison y Lou Reed. De Cohen, del que recordó la adaptación de ‘El pequeño vals vienés, de Federico García Lorca, Lapido dijo de él que era “uno de los pocos escritores de canciones que pueden ser considerados canónicos”. Pasó de ser escritor de libros a escritor de canciones. En su primer disco aparecían joyas como ‘Suzanne’: “Jesús fue marinero cuando caminó sobre las aguas“.

De Jim Morrison, líder de los Doors, el músico granadino señaló que el mismo nombre del grupo hacía referencia a un poema de Blake que a su vez inspiró a Aldous Haxley en su famoso libro ‘Las puertas de la percepción’. Morrison mamó de los poetas simbolistas franceses, los escritores de la Beat y Nietzsche. Lapido mencionó que el teclista de los Doors llegó a afirmar que Nietzsche había matado a Jim Morrison. “Quiso decir que abjuró de cualquier freno moral convencional y se sintió más allá del bien y del mal, cosa que precipitaría su dramático final como el mismo escribió en ‘The End‘”.

http://youtu.be/ZDN9y2vTdUs

De Lou Reed, admirador de Edgar Allan Poe, desempolvó la canción que compuso para la Velvet Underground,Venus in furs’, basada en el libro homónimo de la aristócrata Sacher Masoh; y el hecho de que su lírica “incida en el lado más oscuro de la humanidad”.

Por último, reivindicó en ese repaso por la literatura y el rock a nombres como Neil Young, Nick Drake, Tim Burcley, Tom Waits, Elliot Murphy, Patty Smith o Joe Strammer. También a escritores influenciados por el rock como Ken Kesey, Tom Wolfe, Hunter S. Thompson, Nick Hornby, y periodistas como Lester Bangs o Nick Cohn.

Finalizó con ese inquietante poema de Leopoldo María Panero, extraído de su libro ’Así se fundó Carnaby Street’, que lleva por título ‘Canción para  una discoteca‘ y que dice así: “No tenemos fe/al otro lado de esta vida/sólo espera el rock and roll/lo dice la calavera que hay entre mis manos/baila, baila el rock and roll/para el rock el tiempo y la vida son una miseria/el alcohol y el haschisch no dicen nada de la vida/sexo, drogas y rock and roll/el sol no brilla por el hombre,/lo mismo que el sexo y las drogas;/la muerte es la cuna del rock and roll./Baila hasta que la muerte te llame/y diga suavemente entra/entra en el reino del rock and roll”.

9 respuestas a El mester de rockería, según Lapido

  1. acallejap dice:

    Para mí ha sido un placer. Supongo que alguien tenía que transcribir lo que allí se dijo, que fue mucho más. Gracias por tu comentario.

    Aprovecho para añadir un dato de justicia. La conferencia estuvo organizada por el Secretariado de Extensión Universitaria – Cátedra Federico García Lorca. Mi agradecimiento por hacerla posible.

  2. [...] Álvaro Calleja asistió hace unos días a una conferencia de Lapido en la Madraza sobre rock y literatura y ahora pasa por La Centrífuga de Giro Comunicación la disertación del ex 091: El mester de rockería, según Lapido. [...]

  3. Mu buen artículo. Álvaro. A la charla no fui (ni me enteré, ya no estoy en ese mundo) pero debió ser muy interesante y entretenida. Gracias y Saludos.

  4. julio dice:

    Gracias por contarnos como fue a los que no estuvimos

  5. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos El mester de rockería, según Lapido granadaimedia.wordpress.com/2012/03/06/rock-literatura-jo…  por juanlarzabal hace [...]

  6. Manolo dice:

    Genial articulo y genial conferencia. Hubiera dado mi coleccion de Rockdeluxes por haber ido. Gracias a Alvaro y gracias a Jose Ignacio. ¿Para cuando una version del mester de rockeria en español? empezando y terminando por el propio maestro.

    • acallejap dice:

      Hola Manolo, supongo que necesitaría otros cuarenta minutos, que es lo que aproximadamente duró su conferencia y daría bastante menos juego. No por el conferenciante sino por los protagonistas del rock hispano. Eché de menos que alguien le preguntara sobre sus propias influencias literarias, pero el debate posterior tomó otros derroteros. Yo, en estos foros, prefiero pasar desapercibido. En sus artículos en Granada Hoy siempre ha deslizado referencias a la literatura, que no sé si le habrán servido de influencia a la hora de componer. Para mí, la mayor sorpresa fue descubrirlo como articulista y eso se lo debo a unos amigos. Gracias por tu comentario, amigo.

  7. Aureliano dice:

    Yo no meteria a los Beatles, abrieron muchos caminos con su musica, pero sus letras no estan a la altura. Las cambiaron despues de conocer a Dylan, pero fue en vano. Por lo demas, genial articulo

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